Las dos primeras sinfonías de Tippett son obras esencialmente abstractas, pero ambas tienen conexiones con las óperas que estaba a punto de escribir. Tanto la Sinfonía Nº1 como su primera ópera, The Midsummer Marriage, fueron gestadas durante un largo período - de hecho fueron concebidas durante la Segunda Guerra Mundial. Ambas comparten la misma brillantez, el misma afán hacia un lirismo extático, así como un mezcla de tensión, magia y ceremonia.
Justo antes de que Tippett fuera encarcelado en 1943 por objeción de conciencia, la sinfonía cobró importancia dentro de sus planes inmediatos. Sus cartas desde la cárcel muestran que la obra estaba gestando dentro de él, y su afán por escribir todo una vez puesto en libertad. Tippett acabó la Sinfonía en 1945 y fue estrenada en Noviembre de ese mismo año por la Liverpool Philharmonic Orchestra dirigida por Malcolm Sargent.
La obra utiliza una orquesta estándar, pero requiere tres flautas (que también tocan el píccolo) y tres trompetas: estos extras no sólo están para dar mayor fuerza, sino para participar como hilos extra dentro de una textura primordialmente contrapuntista. Juegan un papel importante sobre todo en el movimiento lento, donde las tres flautas tienen un episodio para ellas solas, y en el scherzo, donde las tres trompetas son puestas de relieve entre un juego calidoscópico de contrastes.
El deleite de Tippett por el contrapunto otorga un carácter especial al comienzo del movimiento tipo-sonata. Pero una sola idea temática -que comienza con cuerdas a cuatro partes en la tesitura aguda- es lo suficientemente acordística como para proporcionar momentos de reposo en un contexto de abundante actividad contrapuntista.
El segundo movimiento comienza con un tema en el bajo en Si menor que dura ocho compases, tocado por fagots y cuerdas. Contra las once repeticiones de este tema que siguen, oímos una sucesión de cambios temáticos, a veces adjudicados a instrumentos solistas, pero ocasionalmente desarrollándose en manifestaciones orquestales. A menudo el bajo emigra al centro de la textura musical.
La fascinación de Tippett por el scherzo típico Beethoveniano, con su pulso de uno-en-cada-compás se pone de manifiesto en el tercer movimiento. Aquí, con ritmos “hipo” que le fueron inspirados por cierta música medieval de Perotin. Su trio, para cuerdas solas, permite exponer un tipo de contrapunto más cohesivo.
El finale es una fuga doble, que reune la energía vibrante del movimiento inicial, la pasión retórica del movimiento lento y el vigor libre y desinhibido del scherzo. Pero si el oyente cree que vamos hacia una apoteósis Beethoveniana, le espera una sorpresa: ya que todo esto es repetidamente interrumpido por fuertes golpes de bombos y tímpanos - un coup de theatre que hace que la fuga pierda su ímpetu: y a medida que los golpes de tambor se hacen más insistentes y los trinos que provoca como reacción ascienden más y más, la sinfonía se para de repente en un unísono mantenido sobre la nota Mi que tocan las cuerdas más graves- terminando así con mayor expectación que resolución.
Spanish translation: Agustín Prunell-Friend